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México pone a prueba su capacidad de respuesta durante el Segundo Simulacro Nacional 2026

Foto: Especial

Staff | Revista TMX | Especiales

Ciudad de México.— México volvió a detener por unos minutos sus actividades este 19 de septiembre para poner a prueba su capacidad de respuesta ante una emergencia sísmica. A las 12:00 horas, la alerta se activó como parte del Segundo Simulacro Nacional 2026, un ejercicio que involucró a población, instituciones públicas y privadas, cuerpos de seguridad, servicios médicos y equipos especializados de rescate en las 32 entidades del país.

El escenario principal planteó un sismo hipotético de magnitud 7.7, con epicentro en las inmediaciones de Tehuacán, Puebla, mientras que para otras regiones se establecieron escenarios distintos de acuerdo con sus condiciones de riesgo. También se contemplaron hipótesis de magnitudes 7.1 en Mexicali, 5.2 en Ciudad Allende, Nuevo León, 7.0 en Cabo Catoche, Quintana Roo, y 7.6 en Tonalá, Chiapas.

Uno de los elementos que marcó la jornada fue el doble sistema de alertamiento. En las zonas con cobertura, la señal llegó mediante los altavoces de alerta sísmica y, de manera simultánea, a teléfonos celulares compatibles con el sistema de alertamiento masivo. El ejercicio permitió revisar no solamente la reacción de la población, sino también la coordinación entre las instituciones encargadas de responder ante una emergencia de gran magnitud.

Más de siete millones participaron en la Ciudad de México

En la capital del país, la magnitud de la movilización fue especialmente visible. Autoridades reportaron la participación de alrededor de 7.9 millones de personas, mientras que se registraron 29 mil 907 inmuebles para formar parte del ejercicio.

El sistema de altavoces del C5 cuenta con 28 mil 287 bocinas distribuidas en 14 mil 156 puntos. Durante el simulacro funcionaron 27 mil 984, equivalente a una efectividad de 98.93 por ciento.

La Secretaría de Seguridad Ciudadana desplegó alrededor de 17 mil 100 policías, apoyados por mil 610 vehículos, 72 motocicletas, 20 grúas, 80 integrantes de equipos especializados de Búsqueda y Rescate Urbano, 25 ambulancias y 12 motoambulancias. También participaron cinco helicópteros del agrupamiento Cóndores y dos drones para labores de vigilancia y reconocimiento.

El ejercicio incluyó además la participación de instituciones de salud, Protección Civil y organismos encargados de la revisión de inmuebles, con el objetivo de evaluar qué tan rápida y coordinada puede ser la respuesta después de un movimiento telúrico de gran intensidad.

Rescates, helicópteros y binomios caninos

Uno de los puntos que concentró la atención en la capital fue el Monumento a la Revolución, donde las autoridades desarrollaron distintos escenarios de emergencia.

El ejercicio contempló rescate en estructuras colapsadas, búsqueda de personas mediante binomios caninos, atención a una fuga de sustancias químicas, rescate de vehículos involucrados en un siniestro y maniobras de descenso vertical con cuerdas y arneses.

En este punto participaron 472 elementos, entre personal federal y local, voluntarios y civiles, además de 72 vehículos. La Secretaría de Seguridad Ciudadana intervino con policías, ambulancias, unidades de rescate, helicópteros y binomios caninos.

El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, (AICM) también activó sus protocolos. Personal de sus dos terminales, brigadistas, elementos de seguridad, servicios médicos y trabajadores de distintas áreas participaron en la evacuación y atención de usuarios, sin que el ejercicio interrumpiera las operaciones aéreas.

Edoméx moviliza a más de 1.3 millones de personas

En el Estado de México, el simulacro también representó una movilización de gran escala. De acuerdo con los resultados reportados tras el ejercicio, participaron 1 millón 365 mil 641 personas en distintos puntos de la entidad.

La jornada permitió poner a prueba los protocolos de evacuación y coordinación de las autoridades mexiquenses ante un escenario de sismo, además de la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia y las unidades de Protección Civil.

La dimensión de la participación adquiere especial relevancia para una entidad que mantiene una estrecha relación territorial y operativa con la Ciudad de México, particularmente en municipios de la Zona Metropolitana, donde diariamente millones de personas se desplazan entre ambas entidades por motivos laborales, escolares y comerciales.

Puebla, epicentro de la hipótesis, también participó

En Puebla, entidad utilizada como referencia para el principal escenario del ejercicio, participaron los 217 municipios, con 31 mil 834 inmuebles registrados y una estimación de 1 millón 538 mil 576 personas.

Las autoridades estatales realizaron el ejercicio bajo la hipótesis de un sismo de magnitud 7.7 con epicentro en la región de Tehuacán, lo que permitió revisar protocolos de respuesta en una zona directamente relacionada con el escenario planteado para el centro del país.

El simulacro también tuvo dos emergencias reales en CDMX

La jornada preventiva dejó además una particularidad: mientras las instituciones realizaban el ejercicio, dos personas requirieron atención médica por situaciones reales en la Ciudad de México.

Una persona sufrió un infarto y otra cayó por las escaleras mientras se desarrollaban las acciones relacionadas con el simulacro. Ambas fueron atendidas y trasladadas a hospitales para recibir atención médica.

Estos casos obligaron a los servicios de emergencia a diferenciar entre las actividades simuladas y las situaciones reales, mostrando que durante una contingencia las instituciones deben mantener simultáneamente sus capacidades de atención ordinaria y los protocolos especiales derivados de una emergencia mayor.

Una prueba que va más allá de evacuar edificios

El Segundo Simulacro Nacional 2026 no se limitó a hacer sonar una alerta y desalojar inmuebles. El ejercicio permitió revisar la comunicación de emergencia, los tiempos de evacuación, la operación de los centros de mando, el despliegue policial, la atención prehospitalaria, la búsqueda y rescate, la vigilancia aérea y la capacidad de coordinación entre dependencias.

En la Ciudad de México, el tiempo promedio de evacuación reportado fue de un minuto con 43 segundos, mientras que el Comité de Emergencia fue instalado pocos minutos después de activarse la alerta para concentrar la información de las distintas áreas involucradas.

El ejercicio también recordó por qué el 19 de septiembre mantiene un significado especial para México. La fecha coincide con los aniversarios de los terremotos de 1985 y 2017, dos de los acontecimientos que marcaron la historia reciente del país y transformaron la manera en que autoridades y sociedad enfrentan los riesgos sísmicos.

Más allá de las cifras de participación, el objetivo de este tipo de ejercicios es identificar fallas antes de que ocurra una emergencia real. Cada inmueble evacuado, cada brigada activada y cada unidad desplegada forman parte de una misma prueba: saber qué hacer, cuánto tiempo toma hacerlo y qué debe corregirse para responder cuando la alerta deje de ser un simulacro.

IGB

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