
Staff | Revista TMX | Tijuana
Playas de Rosarito, Baja California.— Un conflicto que comenzó con un altercado entre un reportero y Sandra “N”, conocida públicamente como “La Madrina Sandra”, escaló el pasado martes hasta una agresión contra el periodista Sergio Alberto Madero, quien fue golpeado por varios sujetos frente a instalaciones de la Policía Municipal de Playas de Rosarito.
La jornada comenzó con un incidente en el que estuvo involucrado Roberto “N”, reportero del medio Tijuana Decide, y Sandra “N”, figura vinculada públicamente con la llamada Patrulla Espiritual y las clínicas de rehabilitación Jireh.
De acuerdo con la versión difundida por integrantes de la organización, Roberto “N”grabó y siguió el vehículo en el que viajaba Sandra “N”junto con su hija menor de edad. Durante el conflicto, ambas partes difundieron versiones sobre lo ocurrido, incluyendo señalamientos relacionados con un incidente vial y presuntos actos de intimidación.
Hasta el momento, no existe una determinación pública de la autoridad que establezca responsabilidades por este primer episodio, por lo que los señalamientos difundidos deberán ser esclarecidos mediante las investigaciones correspondientes.
El conflicto continuó cuando Roberto “N” fue presentado ante un juez. A las inmediaciones de la comandancia comenzaron a arribar en varios vehículos personas relacionadas con la Patrulla Espiritual, algunas de ellas, de acuerdo con los reportes difundidos, con el rostro cubierto. También arribaron periodistas y colegas para brindar respaldo al comunicador.
Entre quienes acudieron se encontraba Sergio Alberto Madero, reportero de Tijuana Línea Roja.
Fue entonces cuando la tensión derivó en una agresión física. Videos difundidos en redes sociales muestran a Madero rodeado por varias personas en el exterior de la comandancia, donde fue golpeado con puños y patadas.
De acuerdo con los registros que circulan públicamente, al menos cinco sujetos habrían participado en la agresión. El periodista terminó con lesiones visibles, principalmente en el rostro y otras partes del cuerpo.
Uno de los aspectos que ha generado mayor preocupación es que el ataque ocurrió frente a instalaciones de la Policía Municipal. En las grabaciones se escucha a personas pedir auxilio y exigir la intervención de los agentes mientras el periodista era agredido.
Testigos y comunicadores presentes cuestionaron que la respuesta policial no fue de manera inmediata. De acuerdo con los señalamientos realizados después de la agresión, los elementos que se encontraban en la zona no habrían intervenido oportunamente para impedir que el ataque continuara.
En uno de los videos también aparece un hombre identificado públicamente como el “Padrino Alexis”, esposo de Sandra “N, relacionado con los centros de rehabilitación. En la grabación se le escucha hablar momentos antes de que se produjera la agresión. Sin embargo, será responsabilidad de la Fiscalía determinar quiénes participaron directamente en los hechos y si existió alguna forma de responsabilidad por parte de otras personas presentes.
Durante el ataque, una mujer que se encontraba en el lugar gritó: “¡Lo van a matar!”, mientras otras personas solicitaban la intervención de los policías.
Tras recibir la golpiza, Sergio Alberto Madero pidió que las autoridades investiguen lo ocurrido y se identifique a los responsables. El periodista también expresó preocupación por la seguridad de Roberto “N, quien permanecía relacionado con el incidente que originó la confrontación.
El caso ahora abre dos líneas de esclarecimiento. La primera corresponde al altercado inicial entre Roberto, de Tijuana Decide, y Sandra, conocida como “La Madrina”, cuyas versiones deberán ser investigadas y contrastadas por la autoridad.
La segunda, y la que ha provocado mayor indignación, corresponde a la agresión contra Sergio Alberto Madero, ocurrida frente a una instalación policial y registrada en videos que ya circulan ampliamente en redes sociales.
Las autoridades deberán determinar quiénes participaron en la golpiza, si existe una relación directa entre los agresores y las personas o grupos señalados públicamente, y por qué la intervención policial no evitó que la agresión se consumara.
El caso también deberá establecer si existen registros de las cámaras de seguridad de la zona que permitan reconstruir con precisión lo ocurrido.
Más allá de las versiones enfrentadas sobre el primer altercado, la agresión física contra un periodista y las circunstancias en las que ocurrió colocan el caso bajo la atención pública y obligan a un esclarecimiento puntual de los hechos y de las responsabilidades correspondientes.
IGB
