
Staff | Revista TMX | Ciudad de México
Ciudad de México.—Con el grito unánime de que nadie debería ser obligado a sufrir al final de su camino, pacientes terminales, cuidadores y activistas irrumpieron este viernes en el Centro Histórico de la Ciudad de México. El objetivo: entregar en las puertas del Congreso local y de Palacio Nacional más de 180 mil firmas ciudadanas que exigen, de una vez por todas, discutir y regular la muerte digna en el país.
La movilización, que arrancó en las inmediaciones del Palacio de Bellas Artes, estuvo encabezada por Samara Martínez, una paciente con diagnóstico crónico terminal que se ha alzado como el rostro y la voz de este movimiento bajo el estandarte de la iniciativa Ley Trasciende.
La propuesta no busca simplificarse en una sola vía, sino abrir un debate profundo sobre la autonomía personal frente a enfermedades irreversibles. Esto incluye no solo la ayuda médica para morir bajo estrictos protocolos y consentimiento informado, sino también el acceso universal a cuidados paliativos dignos y un acompañamiento integral que garantice decisiones libres de coacción.
Sin embargo, el camino legislativo no está exento de resistencias. El tema sigue topándose con barreras morales, jurídicas y religiosas que han frenado sistemáticamente su discusión en los recintos legislativos federales y locales.
Con esta entrega masiva de rúbricas, el bloque de activistas y enfermos terminales busca sacudir la modorra política y colocar sobre la mesa una pregunta incómoda pero inevitable para los legisladores: hasta dónde llega el derecho del Estado sobre el sufrimiento humano frente a lo irremediable.
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