
Staff | Revista TMX | Ciudad de México
Ciudad de México.— Tres décadas después de un crimen que conmocionó a una familia en la alcaldía Tlalpan, Antonio “N” fue localizado y detenido en el estado de Aguascalientes, donde presuntamente permaneció oculto durante años bajo una identidad y una vida aparentemente ajenas al pasado que las autoridades capitalinas le atribuían.
Los hechos que dieron origen a la investigación ocurrieron el 8 de agosto de 1996, en la colonia Centinela, en Tlalpan. De acuerdo con los antecedentes de la indagatoria, Antonio “N” habría ingresado al domicilio familiar y atacado a su madre con un arma punzocortante, provocándole la muerte.
La investigación también señala que, durante el mismo episodio, el hombre habría agredido física y sexualmente a su hermana, quien entonces era menor de edad. De acuerdo con los datos de la indagatoria, la menor habría intentado pedir auxilio, pero el presunto agresor la habría sometido y le habría mutilado la mano derecha para impedir que solicitara ayuda, obligándola posteriormente a presenciar el asesinato de su madre antes de abandonar el inmueble.
Tras aquellos hechos, Antonio “N” habría conseguido mantenerse prófugo durante aproximadamente 30 años, hasta que trabajos de investigación permitieron establecer que se encontraba en el municipio de Benito Juárez, Aguascalientes.
Una vida aparentemente normal lejos de la capital
Durante el tiempo que permaneció fuera de la Ciudad de México, el ahora detenido habría llevado una vida aparentemente ordinaria y se habría dedicado al comercio en una tlapalería, sin que públicamente se conociera su presunta relación con el crimen ocurrido décadas atrás.
La localización fue resultado de labores realizadas por agentes de la Policía de Investigación de la Ciudad de México, adscritos a la Dirección de Ordenamientos Judiciales de la Comandancia de Género, en coordinación con autoridades de Aguascalientes.
Una vez ubicado, Antonio “N” fue detenido en cumplimiento de la orden judicial correspondiente y posteriormente trasladado a la capital del país para enfrentar el proceso derivado de los hechos por los que era buscado.
El detenido fue ingresado al Reclusorio Preventivo Varonil Norte, donde quedó a disposición de la autoridad judicial que deberá determinar su situación jurídica.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la capacidad de las investigaciones para dar seguimiento a expedientes que permanecen abiertos durante años. Para las autoridades, la captura representa el cierre de una etapa de búsqueda que comenzó en 1996; para la familia, el proceso judicial permitirá finalmente esclarecer y determinar las responsabilidades correspondientes.
Antonio “N” será considerado presunto responsable mientras no exista una sentencia que determine su culpabilidad.
DKF
